El Mundo de LiLi: Nada es Como lo Pintan



Tras la vuelta de unas (merecidas) vacaciones, volvemos con las pilas cargadas al blog. Algunos de los lectores más antiguos han recordado el contenido personal que anteriormente tenía el espacio (110%) y que ahora roza una mínima parte (un -10%), y que por lo visto se debe de echa de menos (aunque no creo que mi vida sea demasiado interesante salvo pequeños detalles curiosos como lo de mi vecino coreano semidesnudo), pero mi mente aparentemente creativa ha tenido la genial idea de recuperar el contenido personal, y así poco a poco iré contando qué es lo que realmente pasa por El Mundo de Lili.


No seré la primera ni la última persona del mundo que se encuentra en una situación frustración laboral. Sales de la Universidad con un título debajo del brazo y con la ilusión de un niño con zapatos (Louboutin, claro) nuevos, y al cabo de unos tres meses te clavan el tacón en la cara negándote tu puesto soñado. Lili quería ser escritora, pero la ganadora de concursos en sus años jóvenes está tan vaga que ya no puede escribir ni cinco páginas en un suspiro como antaño. Recuerda con suspiros como, con 11 años, cuando su tía le cedió su vieja Olivetti, se escribía unas 30 del tirón en jornadas de 12 horas. Primero el manuscrito, luego los cambios con esa horrible máquina de escribir que me hizo tener unos bíceps que era la envidia del lugar. Increíble, ¿para qué tener vida social cuando tienes un momento de inspiración? Su pobre madre venía cada hora de madrugada para mandarla a la cama. 
Historias de adolescentes que no tenían nada que envidiar a las tramas de The OC. Es curioso que escribiera historietas de besos cuando ni siquiera lo había visto. Y ahora que las releo una y otra vez cuando vuelvo a casa, además de ser graciosas, no me equivocaba en todas aquellas sensaciones adolescentes. Y no tenía ni idea.

Luego apareció Bridget Jones y toda las copionas de Marian Keyes. Me influenciaron tanto que cualquiera de mis personajes bebía Chardonnay. Hasta yo probé el Silk Cut. Pues ni con esas. Después, dado que el Premio Planeta se e quedaba un poco grande y a lo mejor Espido Freire presentaba algo mejor y que para nada tenía que ver con veinteañeras solteras borrachas (curioso origen el de Las Solteritas de Oro, basado en precoces jovencitas de 18), me centré en mi segunda pasión, el dibujo. Ahí tuvo mucha culpa el shoujo. Lili recuerda como su regalo de los fines de semana eran paquetes de folios a tutti. DIN A4 o A5, qué más daba. Dibujos y más dibujos, que a lo largo de los años tenían una cosa en común: eran ilustraciones de moda. 
Supongo que mi paciente madre aún guarda carpetas y más carpetas llenas de ellos. Quien sabe. Luego apareció Jordi Labanda. Fin. El último dibujo fue un regalo para mi querida June, que aún conserva en su pared.
Así que, con la carrera de Periodismo, Lili se dio cuenta que quizá podía combinar sus dos pasiones. 
Siempre he pensado que de talento no ando demasiado sobrada, pero al menos le pongo empeño. Lo malo es que aparentemente la gente con talento de sobra lo tiene más fácil, aún sin trabajo. Me hice blogger, tuve cierto éxito con mis historias de Las Solteritas, (que bonico es cuando te escribe gente que no conoces de nada, gracias, Javier) pero abandoné por un tiempo. 
Aún así (menos para mí misma) dicen que tengo ojo con la moda. Y por eso escribo de ello. Siempre los habrá mejores, pero al menos me esfuerzo. Y me gustaría trabajar de ello. Y no es naaaaaadafácil. Nada es como lo pintan. Así pues, os iré relatando el camino que lleva (intentar) conseguir un sueño.
Ya os seguiré contando.

xXx
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De pavos reales y otros exhibicionismos

Asustada. Yo creo que esa sería la mejor descripción de la cara de una de mis Solteritas hoy por la mañana. La situación: el café y la hora de siempre, salvo por un pequeño detalle, mi solterita estaba radiante.
Parecían que le hubiesen colocado un ventilador delante de la cara y venía a cámara lenta. Adoro el poder de las peluquerías y lo que un cambio de imagen puede hacer sentir.
Hablamos de la noche anterior. Una de las mejores-y más interesantes-noches que hemos tenido últimamente, en la que, por supuesto, se dieron comportamientos extraños. 
Siguiendo con la tónica de esta semana, y por supuesto, sin ánimo de ofender a nadie, analizaremos la siguiente situación:
Protagonista: Soltera (claramente en un grado 8,5 / 10 en la Escala de Desesperación de Bridget Jones)
Objetivo: Un soltero elegido al azar largo tiempo atrás.
Pros: el objetivo era muy bueno, para que engañarnos.
Contras: el objetivo había rechazado a la protagonista reiteradas veces, por activa, por pasiva, a buenas y a malas.
Soluciones adoptadas: un último intento, a lo pavo real.
Y ahí es dónde empieza el problema. Solteras del mundo que estáis enamoradas de un hombre -rayando la obsesión, todo hay que decirlo- por favor, NO os comportéis como pavos reales. ¿Qué sucede cuando vais a un bar y veis a una chica que CLARAMENTE se ha preparado más de la cuenta? Sobre todo si, no es por ser mala persona pero seguro que todos lo habéis pensado en alguna ocasión, claramente han sido en vano. Así, la protagonista despliega toda la artillería al más puro estilo del pavo real en el cortejo (en una chica no se puede ser un pagafantas) y a probar suerte. Y ya se sabe, realmente no hay solteras desesperadas, si no solteras que se desesperan (sobre todo con hombres que claramente no les convienen). Y ahí es donde comienza su declive: baile al frote, demasiado maquillaje (retocado cada cinco minutos), exceso de alcohol. ¿Resultado? Una imagen exterior rozando el patetismo y la cara de incredulidad del objetivo (o incomodidad, según se mire), que puede llegar a ausentarse del lugar público en cuestión.
Moraleja: Sutileza al poder, por favor.

Look de la Semana: VANESSA HUDGENS // Patinazo de la Semana: RIHANNA // ¿Qué ha hecho Lindsay?

Esta semana vuelve con nosotros VANESSA HUDGENS, que otra vez da una lección de estilo con sus básicos: minivestido rosa, cárdigan en negro y taconazos de YSL que ya les gustaría a muchas poseer.

El patinazo de la semana se lo da RIHANNA, pero explicaremos por qué. Al parecer, la cantante caribeña se debió de plantar delante de su armario con una lista Nude como color, hecho. Shorts, hecho. Plataformas, hecho. Top patchwork, hecho. ¿Y entonces? Qué mejor que ponerse todo junto. ERROR. Si lo llevara por separado, ok, pero así no. Eso sí, mataríamos por sus laaaaargas piernas.
¿Y qué ha hecho LINDSAY esta semana? No mucho, lo de siempre, salir de fiesta, con sus habituales pintas de  (lo llamaremos así por no insultar a nadie) chica desmejorada, y por supuesto, sin sujetador, que hay que lucir lo que el quirófano le ha regalado.

Supermodelos… ¿Y actrices?

Las supermodelos de los 90 (Claudia, Elle, Naomi y Christy) sorprendieron a todo el mundo decidiendo que eran algo más que un cuerpo bonito y fundaron aquel fiasco de negocio que fue el Fashion Cafe, al estilo de Planet Hollywood. Tras semejante batacazo, todos esperábamos que continuaran desfilando, que era en lo que destacaban, pero no. Lo de ser “polifacético” se puso de moda hará unos diez años, y ahora las cantantes son también empresarias, las celebrities que no dan un palo al agua se hacen llamar “diseñadoras” y por supuesto, las supermodelos no se iban a quedar atrás, pues también son “actrices”.

No es que sorprendiese demasiado el hecho de que sustituyera a MEGAN FOX para la nueva entrega de Transformers, y tampoco que lo hiciesen por la modelo de Victoria’s Secret, ROSIE HUNTINGTON-WHITELEY. ¿Y por qué? Porque la buena muchacha simplemente va a representar el papel de tía buena que Fox venía defendiendo en las dos entregas anteriores, sin mucho espacio para la interpretación de Oscar, papel en el que simplemente se pide eso, estar buena y tener una cara bonita (y aunque Fox ni siquiera lea esto, le doy un consejo: para con el bisturí o acabarás como Jordan (aka Katie Price), que ya es triste)
Bueno, pues la experiencia nos muestra que no es la primera vez que optan a algún papel en el cine, y con sorpresa nos encontramos algunos ejemplos (unos más que otros) de que pueden hacer más que el papel de tía buena.
MILLA JOVOVICH (ahora más actriz que supermodelo) sorprendió con sus interpretaciones en El 5º Elemento o Resident Evil (cumpliendo con los cánones de modelo-película de acción, solo que de otra manera) pasando a ser un icono de la ciencia ficción. También otra supermodelo de la época, ELLE MACPHERSON (alias El Cuerpo, como demostró en la película Sirenas) probó suerte en la popular comedia Friends, en la que no solo limitó su aparición a un triste cameo, si no que tuvo un personaje, Janine, que por un tiempo compartió piso con Joey (Matt LeBlanc).
GISELE BÜNDCHEN tuvo su momento en la comedia romántica El Diablo Viste de Prada, siendo de las primeras modelos de Victoria’s Secret en obtener un papel.CLAUDIA SCHIFFER tuvo su oportunidad en Love Actually. Papelitos pequeños, pero nada desdeñables, que nos daban un perfil más allá del de un simple cuerpo bonito (aunque Bündchen trabajara en una revista de moda).
Y la sorpresa la ha dado la supermodelo británica LILY COLE en El Imaginario del Doctor Parnassus, dándole la réplica a Heath Ledger, Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law. No está nada mal.
Así pues, ¿pueden las supermodelos ser etiquetadas como actrices?

"Mis Solteritas" (o de aves y hombres) por Goldenboy

Resulta que de vez en cuando (y no tan austeramente como desearía) la madre naturaleza, el destino, o quizá algún gurú extraño, alivia esporádicamente mi soledad con toques imprevistos. Sí, soy un soltero, y para colmo, hombre, pero eso no es nuevo. Y lo que empieza a no serlo tanto es verme súbitamente sumergido en la vida de mis queridas amigas, conocidas por todos vosotros como las solteritas de oro (ejem!). Bien, como si de un documental de Féliz Rodríguez de la Fuente se tratara, hay una situación que se viene repitiendo últimamente. No se sabe muy bien por qué, comienzo a pasar mi tiempo con ellas, y sabiéndolo menos aun, resulta adictivo. El plan suele ser el siguiente: quedar a una hora indecente para tomarse un café (véase las 4 o 5 de la tarde y que probablemente se prolongará durante horas y horas, convirtiéndose el café en algo con contenido alcohólico que les hará cantar canciones Disney al final de la velada) en un espacio común delimitado, normalmente, por cuatro paredes, que no son precisamente las del local en cuestión (un bar) si no cuatro paredes invisibles que rodean la mesa donde ellas están sentadas. 

Ahí empieza el lío. Mis queridas féminas desarrollan una mutación de comportamiento (a)social que se asemeja mucho al de la cotorra común.
La cotorra común que en esos momentos ostente la iniciativa, elegirá un garito próximo, como si la elección del lugar fuese a incidir en lo más mínimo en sus fines, teniendo en cuenta que, en realidad, estos son, efectivamente, inexistentes. Acto seguido, un comando de avanzadilla se disgregará de grupo con sus bolsos/mochila/carretillo (¿por qué demonios llevan bolsos tan grandes?) con el objeto de asaltar la tienda de frutos secos más cercana y proveer al resto de loros de pipas (también maiz/alpiste/cualquier-cosa-que-por-supuesto-luego-diran-que-engorda) suficientes para algunas decenas de horas de cotilleo. Sí, ese es el fin de todo esto.
Las pipas son el elemento común, y no sé por qué tipo de extraña fuerza sobrehumana, provoca que las solteritas adopten posturas inclinadas hacia delante y alrededor de la mesa, originadas por su ingesta compulsiva. Ríete del yoga y las posturas imposibles, son auténticos loros, casi casi con la tan característica postura de patas a la altura de la cintura, cuello estirado hacia delante y una leve inclinación de cabeza hacia el centro por el lado del oido bueno con el fin de poder seguir la conversación al mismo tiempo que comen, pudiendo al mismo tiempo contrubuir por encima del ruido del bar, que por supuesto será ignorado, como si estuviesen ellas solas.
Incluso yo estoy en otra especie de mundo, dándome cuenta de lo que tengo alrededor cuando de repente me veo sorprendido con mis tímpanos perforados (yo, y los que están a dos km a la redonda) por alguna de esas súbitas demostraciones de aprobación o disentimiento, con extraños grititos agudos cuya frecuencia sonora los hace inteligibles a larga distancia, molestos a media distancias e insufribles en las distancias cortas (donde yo sigo estando, aunque me ignoren)
¿Y de qué va el cotilleo? Simplemente tres temas: hombres, otros loros y sexo. Sin importar las líneas de desarrollo de dichos temas ni en lo que pueden acabar derivando. Tampoco tienen por qué ser en ese orden, porque no es lo más importante, lo que importa es la sorpresa que dicho tema genera en los otros loros, que se meterán en el tema aportando datos y más datos (que no precisamente los otros escucharán, pero eso no importa)
El bar, ante todo, ha de poder suministrar líquidos de diversa naturaleza (como el milagro de que el café con leche se convierta en una jarra de cerveza, ni los panes y los peces) para que los loros puedan alimentar los motores que procesan las pipas y rigen el mecanismo del habla, del todo imprescindibles y que se ha de realizar simultáneamente, prologándose hasta que una de ellas sienta su función renal tan resentida que tenga que abandonar la mesa haciendo posible la continuidad de temas, momento en el cual, a iniciativa popular (o lo que es lo mismo, mía) el grupo de aves levanta el vuelo en dirección a otro plan más apropiado al momento.
Y no me explico por qué unos momentos después tienen una copa en la mano y exponen su teoría de por qué las princesas Disney son unas pelandruscas. De verdad, no me lo explico.

Premios Mujer del Año // Revista Glamour

Esta semana parece que va de premios, así que nos deleitaremos con los looks de la semana, ¡todos los días!
Anoche se entregaron los Glamour Awards: Women of the Year en Londres, con un montón de caras conocidas, y algún patinazo que otro (FEARNE COTTON decepcionó un poco al dejar su rollito sixties, pero aún así fue de lo mejor que se vio, con un minivestido de color coral) donde los mejores looks resultaron ser de tres hombretones (digo, partidazos): el jovencito rompecorazones NICK JONAS, JASON LEWIS (Smith en Sexo en Nueva York, como olvidar el anuncio de ‘Absolut Cachas’) y le finalista de X-Factor OLLY MURS.
De mujeres, con tanta expectación como había por ver a NICOLE RICHIE y a CHERYL COLE, aparecieron con un estilo similary las dos en color melocotón, no siendo tan espectaculares como en anteriores ocasiones (me pregunto en qué estaría pensado Cheryl para ponerse ese peinado)
LILY ALLEN fue la reina de la noche (de negro) y sin duda, el look de la noche fue para la actriz ZOE SALDAÑA. Premios, glamour y belleza en una de las noches más importantes de la conocida publicación.

Belleza + Pelos: Rihanna


RIHANNA, la mujer camaleón, sorprendió en el Rock in Rio con un pelo rojo rojo rojo al más puro estilo Calimero, dejando a sus fans boquiabiertos (y a mí también, pero de terror) Visto eso, comenzamos a recordar que la cantante caribeña ha cambiado de look unas ochenta veces desde que saltó a la fama, hará cosa de seis o siete años. Pelo largo, liso, rizado, corto, rapado, extensiones, flequillo, sin flequillo, con tupé, cresta, sin ella, rubio, castaño, moreno… y ahora rojo. De lo que no hay duda es, que si quiere sorprender, lo consigue, cada look se supera al anterior. 
Pare recordarlo, haremos un repaso a todos sus looks, aunque sin duda mi favorito es el pixie de color negro intenso que llevó cuando promocionaba su disco Good Girl Gone Bad.(antes de que se le fuese la olla) ¿Con cuál os quedáis?