Cosillas que se me ha olvidado contaros esta semana (XIV)

Tengo una amiga que después de un largo embarazo (se nos ha hecho largo no, lo siguiente) por fin ha dado a luz, y ya tenemos al pequeño Zack entre nosotros, ¡Felicidades! Estaba enorme en la última fase (parecía que el niño le iba a salir con el PhD hecho ya), pero desde luego no a lo Kim Kardashian, que no lleva ni el primer trimestre y ya está así. Esta semana se ha ido con Kanye West a Río de Janeiro, y se han hecho fotos estúpidas con el cristo, lo cual ha hecho que se me quiten las ganas de ir. No hay vestido más horrendo y menos favorecedor que ese. Aparte que Kim todavía usa spandex (para las novatas: la faja de toda la vida que te oprime todo), lo cual qué queréis que os diga, muy bueno no debe ser. Supongo que no habrán ido de incógnito (no sé qué estoy diciendo… Kim Kardashian NUNCA va de incognito)
No sé si estos dos estarán de vuelta, que esta noche se entregan los Grammy. Kanye está nominado a mejor canción rap por N****s in Paris junto a Jay-Z, Mercy (recordemos aquel grandioso momento que ni él ni Beyoncé se acercaron a Kim en los VMAs); y mejor colaboración rap con No Church in the Wild con Jay-Z, Frank Ocean y The Dream. Y otra cosa, acordáos que la CBS ha prohibido que se vean encantos femeninos tales como pezones o partes íntimas. Rihanna, Katy Perry o Rita Ora lo tendrán un poquito más difícil esta vez.
Estamos en el comienzo de las Semanas de la Moda (esto es un sinvivir), y de momento lo que más me ha llamado la atención es cómo las fashionistas desafían al tiempo (recordemos que en Nueva York están de tormentas de nieve) llevando sus modelitos de turno. ¡Y sin calcetines! Buzzfeed tiene un buen recopilatorio de las atrocidades que se hacen por los alrededores de los desfiles por ser visto y fotografiado. Una que lo está haciendo muy bien es Ashlee Simpson, que está acertando y a la vez mutando en Gwen Stefani. Una decena de fotógrafos se le echó encima el otro día al no reconocerla.
Los que me seguis por Facebook, ya sabréis que estoy viendo la nueva serie de la ABC, Nashville (no hace falta que seas fan de la  música country, se pueden pasar las canciones e ir a lo que importa) y Hayden Panettiere es Juliette Barnes, una de las protagonistas. Igual soy maligna (y ojo, NO estoy diciendo que yo sea perfecta, ni muchísimo menos -más bien al revés) pero esta muchacha tiene un cuerpo raruno. No sé, hay algo que no me cuadra. Se infla como una paloma para sacar pecho en ese cuerpo tan chiquitico cada vez que se pone un mini vestido. Es rarísimo.
Como raro es que Lindsay Lohan salga de casa con esa pinta nada menos que a una de las pocas galas de premios a las que es invitada. Muchacha, vete a rehabilitación, quítate esas extensiones horrendas y vuelve a ser tú.
Y hablando de horrendo… No sé como será de mala la peli, pero Spring Breakers está dando que hablar por la supuesta…¿sexualidad? de sus carteles. Cierto es que las chicas aparecen ligeras de ropa, etc., pero son mayores de edad, por mucho que todavía las recreemos en su etapa Disney. Todos crecemos, chavales.
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Vuelve Bridget!

Las que me conocéis ya sabéis lo emocionada que puedo estar 🙂 así que os informo a todas las amantes de la chick-lit (esos libos facilones de treinteañeras enamoradas, contando calorías y maldiciendo a todos los inútiles que tienen por novio) que Bridget Jones, la pionera de este tipo de libros, está de vuelta. Tras El Diario de Bridget Jones (1996) y Bridget Jones: Sobreviviré (1999)
Su autora, Helen Fielding, está en el proceso de terminar la que será su tercera entrega, con fecha de publicación en Octubre-Noviembre de este año 2013 (lo cual me alegra) y de la que sus agentes ya han dicho que, además de ser la continuación, será el reflejo de una etapa totalmente diferente.
Cosas que quiero ver:
1) Daniel Cleaver: Bridget Jones no es lo mismo sin Daniel Cleaver. Las películas de Bridget no son lo mismo sin una pelea entre Hugh Grant y Colin Firth al final.
2) Bridget y Mark con bebés: ver a Bridget como madre tiene que ser interesante, cuando apenas sabe cuidarse de sí misma.
3) La madre de Bridget de vuelta con Julio: cougar town.
4) Que Jude se deshaga POR FIN del Malvado Richard: todas hemos tenido un ex novio maligno, el error de Jude fue casarse con él (aunque la boda fuese divertida)
5) Que Shazzer reconozca que es lesbiana: tanta campaña hippie solo puede significar una cosa, y aunque el problema del tipo ese y las drogas en Tailandia probasen lo contrario, yo creo que ha llegado el momento de que Shazzer confiese. 
6) Que Tom encuentre a su alma gemela: siguiendo con la temática gay, qué menos que una boda. O un niño. Algo para el pobre Tom.
7) Que en la versión cinematográfica firmen Renée Zellweger (Bridget es ella, y viceversa), Colin Firth y Hugh Grant. Quiero a Rose Byrne haciendo de mala pécora a lo Bridesmaids, y me muero por un cameo de Victoria Beckham.
No es mucho pedir, ¿verdad?

Maquillaje: Sombras en Crema

Se acerca San Valentín, chavales! Pero vamos, si como yo no vais a tener ninguna cita, uníos a mi actitud anti decoración en supermercados, tiendas, etc. Es AGOBIANTE, señores empresarios.
En fin, yo venía bastante entusiasmada para contaros mi última odisea, que aunque se me ha hecho un poco más larga debido a la nieve (sí, yo vestida en plan El Conquistador del Fin del Mundo y los geordies en manga corta), pero vamos, que ya puedo haceros mi review. ¿Y qué he ido buscando?, os preguntaréis. Sombras en crema, ese producto incomprendido que seguramente ocupa espacio en vuestros neceseres. SEGURO.
Recuerdo que la primera (y última) sombra en crema que tuve me la regalaron cuando todavía estaba en mi Etapa Azul (sí, a lo Picasso – los que lleváis más tiempo por el blog recordaréis que tuve una Etapa Rosa en la que iba de ese color de la cabeza a los pies, literalmente; y lo mismo pasó con la azul) cosa que nunca comprenderé, porque los colores fríos me sientan como un tiro. Bueno, el caso es que alguien pensó que una sombra en crema azul-plateado (de Bourjois) era lo que yo necesitaba. En aquellos momentos que yo era mucho más creativa con la sombra en polvo y totalmente alérgica a la crema hidratante, no pensé que el resultado mereciese la pena.
Hasta ahora, claro.

Me he obsesionado con los tonos naturales, y pensando en el fin de semana y en mi ojos marrones casi negros, el rosa o el nude son los colores con los que me siento más a gusto. No es que esté volviendo a la citada Etapa Rosa (aunque eso explicaría mi incesante búsqueda de la barra de labios fuchsia perfecta), es más que nada que las sombras normales ya no suponen ningún desafío, me he lanzado a la prueba, busca y captura de las sombras en crema. Después de algunas pruebas y lectura de comentarios de maquilladores profesionales y bloggers, puede afirmar que Bobbi Brown tiene las mejores del mercado ahora mismo, seguidas de cerca por la sombra tipo gloss de Clinique.
Sí, un poco más caras de lo que se espera (las de Bobbi Brown  y las de Clinique sobre los 25 euros) pero son las más duraderas y ese tipo de productos suelen durar toda una vida. De todas maneras, si solo queréis usarlas para esta temporada (como es lógico) las sombras de Rimmel London, Maybelline Color Tattoo o las de Topshop (marca claramente infravalorada en algunas cosas) tampoco me dejaron indiferente, aunque el resultado no sea tan profesional.
Y como plus, una vez más, las chicas de The Beauty Department han puesto un tutorial que me va al pelo (ellas sí es orientado a San Valentín). La marca que utilizan para la sombra es Maybelline Color Tattoo. Recordad aplicar la sombra en crema con un pincel, nada de estamparlo con los dedos, que nos conocemos. Para mi gusto, pasaría olímpicamente de la capa de purpurina encima de la sombra, pero es vuestra elección. También utilizaría mi barra de labios MAC matte en tono Chili, pero es básicamente porque es mi color.